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Un buen amigo mío me comentó que estaba en proceso de creación de un nuevo emprendimiento y había conseguido algunos socios para lanzar la naciente empresa junto a él. En papeles puede sonar siempre estupendo contar con un grupo motivado de personas a quienes llamar tus socios, repartirse el proyecto, trabajar codo a codo y levantar un gran negocio. Lamentablemente, a lo largo del camino se pueden dar muchos altibajos, causando que varias de estas personas tengan que salir. Es algo normal dentro del emprendedorismo.

Esto fue exactamente lo que le pasó a mi amigo.

Uno de los socios originales no había estado cumpliendo su parte de las funciones y estaba entorpeciendo el trabajo de los demás. Afortunadamente Greg es un gran emprendedor que cuenta con mucha experiencia y, en este caso, un as bajo la manga: «Menos mal habíamos empleado equity vesting y un cliff», me dijo. «Excelente, te felicito» le dije y asentí con la cabeza. El recelo me impidió preguntar. No tenía idea de qué estaba hablando.

¿Cómo haces si tu socio con el que empezaste todo, ese socio que tiene el 25 o incluso 50% de tu empresa se tiene que ir en medio del proyecto, dejándote con media empresa inconclusa? Es una posición bastante incómoda como fundador.

Aquí entra el «vesting».

Vesting(adjudicación) es un término empleado para referirse a la entrega paulatina y constante de porcentajes de participación a lo largo del tiempo de desarrollo del emprendimiento. Por ejemplo: digamos que dos personas se ponen de acuerdo en repartirse el 50% de su empresa y hacen un vesting a 4 años. Esto quiere decir que, mientras se mantengan trabajando en la empresa, van a ir ganando una participación equivalente al proporcional de ese 50% que corresponde a ese año. Al final del primer año cada socio recibirá un 12,5% de las acciones de la empresa. Con lo que dentro de 4 años(que es el tiempo estándar) cada uno tendrá al fin ese 50% prometido. Es una práctica genial que evita que personas que se vuelven un problema para la empresa se queden con un gran porcentaje de participación de algo que ya no están ayudando a construir.

Una solución muy útil pero tiene un problema, si en la fase inicial(que es la más caótica) del emprendimiento deben ingresar o salir varios empleados y socios, vas a tener un gran número de personas con una pequeña participación andando por ahí.

Aquí entra el «cliff».

Cliff(precipicio) es un término utilizado para referirse al tiempo del «todo o nada» que se usa en el equity vesting. Si tú sales de la empresa antes del primer año(tiempo estándar del cliff), no recibes nada. Ninguna de las acciones que se te prometieron. Esto fue lo que pasó con el socio de Greg: los demás socios se pusieron de acuerdo en que no estaba aportando valor a la empresa y aún faltaba mucho para cumplir el año de «cliff». Eso era un adiós con las manos vacías. Si cumples el año de cliff las acciones te seguirán siendo adjudicadas normalmente hasta cumplir los 4 años de vesting o hasta que decidas irte.

Usar esta estrategia te permitirá equivocarte lo suficiente con tus cofundadores, socios y empleados iniciales en la empresa, para que pueda darse un ambiente de compromiso y dedicación, atados a una recompensa que debe ser obtenida oportunamente.

Si les interesa obtener más información sobre equity vesting, la pueden encontrar aquí.