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Aunque sea un poco tarde, creo que era necesario compartir mi experiencia con relación al «evento de Marketing más grande del país», el EXMA 2018. También había esperado porque quería que sea una reseña más honesta, sin la influencia del humo y espejos que te quedan retumbando en la retina apenas termina el evento y podrían haber sesgado mi opinión.

Y bueno, aquí va. Primero creo que es necesario un poco de historia:

¿QUÉ ES EL EXMA?

De acuerdo con sus propias palabras: «EXMA es la plataforma especializada en actualización de alto nivel para la industria del marketing en Latinoamérica». Es una forma marketera(más adelante explicaré el término en este contexto)de decir que es un evento aniñado para hablar sobre tendencias con profesionales del marketing. Plataforma en sí no es porque incluso personalmente(ya es el segundo año que voy) no he recibido más que unos cuantos boletines cuando se acerca el evento, algo muy alejado de ser una plataforma de marketing.

LO BUENO

Si pones suficiente atención, el EXMA puede ser un catalizador de tus propias ideas. Cuando escuchas a gente brillante hablar de sus proyectos y experiencias, puedes encontrar ese eslabón que estaba faltando en tu propia estrategia para volverla más memorable y efectiva. Como buenos mercadólogos, obviamente, te hacen sentir que eres parte de una experiencia única y miembro de élite de una comunidad de marketing que maneja información privilegiada. Como un «club de chicos cool del marketing». Eso es algo rescatable como manual para tu propio manejo de marca.

LO MALO

En sí, de marketing no aprendes prácticamente nada. Lo más cercano que estuvo a ser una experiencia enriquecedora en cuanto a marketing en sí se refiere, fue la presentación de Vilma Núñez, el año anterior y que, debido a su formato, fue bastante insuficiente. Vilma se quedó con todas las ganas de explicar bien lo que traía consigo pero el tiempo le jugó en contra. Por lo demás, son muchas personas hablando de lo mismo en formas más o menos parecidas, con un énfasis en contar la historia más loca o extravagante posible. Escuché la palabra «storytelling» por lo menos unas 15 veces.

El rango de expositores es tremendamente genérico y me parece que muy poco curado, pues hubieron expositores(cuyos nombres no voy a decir, pues no es mi intención atacar a nadie) que no hicieron sino darse palmadas en su propia espalda y arrancar bostezos a la audiencia hablando de lo cool que es lo que hacen. Aquí entra el término marketero, que uso con cierta displicencia, porque refleja lo que no me gusta del marketing: Usar argot innecesariamente complejo (y muy comunmente en otro idioma) para explicar cosas que son sencillas con cierto aire de autoridad. El show por amor al show. No todo lo que es diferente es bueno. Más del 50% de las charlas fueron más motivacionales que otra cosa. Hicieron desde espectáculos de humor y magia hasta hipnotismo. No sé hasta qué punto ese tipo de cosas me pueden ayudar en la aplicación del marketing en mi empresa.

CONCLUSIÓN

Más que una plataforma de marketing, considero que este evento es una mezcla de taller de coaching de superación personal con algo de innovación y creatividad, recubierto de clichés del marketing como vehículo para lograr que todo se vea como una sola cosa. Francamente considero que no justifica su precio (superior a los 400 dólares por entrada como mínimo) y salvo algunas excepciones (como las presentaciones de Welby Altidore y Geno Church, en la foto) EXMA no fue la gran experiencia de marketing que pretendía ser. Espero que en próximas ediciones puedan tener un nivel de exposiciones más uniforme y mejorar el contenido, pues el envase lo saben preparar a la perfección.